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¿Detectar un patógeno es suficiente? El papel de la biología del suelo

Escrito por Lucìa Martinez | 11/sept/26

La protección de cultivos es cada vez más compleja. Los patógenos continúan evolucionando, la resistencia puede reducir la eficacia de las soluciones existentes, las regulaciones están cambiando y los productores enfrentan una presión creciente para aprovechar al máximo cada insumo.

Al mismo tiempo, los avances en biología del suelo están brindando a productores y agrónomos una nueva fuente de información para comprender mejor lo que ocurre debajo del suelo y respaldar decisiones más informadas sobre protección de cultivos.

El análisis de suelo basado en ADN puede ayudar a identificar patógenos del suelo antes de que aparezcan síntomas visibles. Sin embargo, detectar un patógeno es solo una parte de la evaluación del riesgo de enfermedad. Al analizar el microbioma del suelo en su conjunto, también podemos explorar el contexto biológico que rodea a ese patógeno, incluidos los microorganismos y las funciones que pueden contribuir a la supresión natural de enfermedades, la nutrición de las plantas y la adaptación al estrés.

Encontrar un patógeno no significa necesariamente que habrá enfermedad

Detectar un patógeno en el suelo no significa automáticamente que el cultivo desarrollará una enfermedad.

Los agrónomos suelen explicar esto a través del triángulo de la enfermedad. Para que una enfermedad se desarrolle, deben coincidir tres factores: el patógeno debe estar presente, las condiciones ambientales deben favorecer su desarrollo y la planta debe ser susceptible.

Por eso, comprender lo que ocurre debajo del suelo puede ser tan valioso. Con BeCrop®, podemos ir más allá de determinar si un patógeno simplemente está presente y evaluar el riesgo de enfermedad en el contexto de la biología del suelo que lo rodea, incluidos los microorganismos que pueden contribuir naturalmente a suprimir patógenos.

En términos simples, no se trata solo de entender quién está presente, sino también qué está ocurriendo a su alrededor. Un patógeno puede estar presente sin que se desarrolle una enfermedad, mientras que determinadas condiciones biológicas y ambientales pueden aumentar la probabilidad de que aparezca.

Este contexto adicional brinda a productores y agrónomos otra capa de información que pueden combinar con lo que ya saben sobre el cultivo, las condiciones del campo, el clima y el historial de manejo.

Utilizar la biología del suelo antes de que aparezcan los síntomas

El análisis biológico del suelo puede detectar la presión de patógenos del suelo antes de que aparezcan síntomas visibles. Esto permite a los equipos anticiparse en la planificación y el monitoreo, en lugar de limitarse a reaccionar ante los daños visibles en la parte aérea del cultivo.

En nuestro reciente webinar en Inglés sobre protección de cultivos, nuestro equipo presentó un ejemplo de productores de sandía del norte de Florida y sur de Georgia. Dos campos analizados con BeCrop mostraron niveles muy diferentes de riesgo de marchitez por Fusarium. Uno presentó una presión del patógeno considerablemente mayor, mientras que en la muestra del otro campo no se detectó marchitez por Fusarium.

Estos datos permitieron tomar una decisión de siembra muy concreta. El productor contaba con variedades susceptibles de sandía injertadas sobre portainjertos resistentes. Saber qué campo presentaba una mayor presión de Fusarium permitió determinar exactamente dónde priorizar las plantas resistentes.

Este es un claro ejemplo de cómo llevar la biología del suelo de la simple detección a la aplicación práctica. En lugar de esperar a que aparezcan síntomas visibles, los productores pueden utilizar los datos biológicos como una herramienta proactiva para mapear y manejar el riesgo.

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¿BeCrop Test o BeCrop Farm? Depende de lo que necesites entender

No todos los desafíos de protección de cultivos requieren el mismo enfoque de análisis. A veces, el objetivo es investigar un problema específico o comparar un número reducido de muestras. En otros casos, la prioridad es mapear cómo varían las condiciones biológicas en todo un campo.

BeCrop® Test convierte una única muestra de suelo en datos biológicos accionables. Permite a productores y agrónomos evaluar riesgos de enfermedades y funciones microbianas clave, como el ciclado de nutrientes y la adaptación al estrés, lo que lo convierte en la opción ideal para investigaciones específicas y cultivos de alto valor en los que no es necesario realizar un mapeo de todo el campo.

BeCrop® Farm aporta una perspectiva espacial a los datos del suelo. Al combinar el análisis biológico con un muestreo inteligente y metadatos del campo, permite mapear exactamente cómo varían las condiciones en todo el campo. En protección de cultivos, permite identificar áreas específicas con alto riesgo de enfermedad, aportando la información necesaria para priorizar el monitoreo y evaluar estrategias de manejo.

En definitiva, no se trata de elegir un producto, sino de la pregunta que necesitas responder. Si necesitas información biológica detallada de una ubicación específica o quieres comparar muestras concretas, BeCrop Test es la opción adecuada. Pero si necesitas mapear la variabilidad biológica y los patrones de enfermedad en todo un campo, BeCrop Farm ofrece esa perspectiva espacial más amplia.

La otra cara del riesgo de enfermedad: la supresión biológica natural

Los patógenos no son los únicos microorganismos que viven en el suelo.

Las comunidades microbianas del suelo también contienen bacterias y hongos que pueden contribuir naturalmente a la supresión de enfermedades. Algunos compiten con los patógenos por espacio y recursos, mientras que otros pueden inhibir su crecimiento o interactuar con las plantas de formas que contribuyen a sus respuestas de defensa.

Esto aporta otra dimensión importante a la hora de interpretar el riesgo de enfermedad. Dos suelos podrían presentar una presión de patógenos similar y, al mismo tiempo, tener comunidades biológicas muy diferentes alrededor de ese patógeno. Si solo se analiza la presencia del patógeno, esa diferencia podría pasar desapercibida.

Con BeCrop, podemos analizar la presión de los patógenos junto con funciones biológicas asociadas con la supresión natural de enfermedades. Esto no significa que los microorganismos benéficos garanticen que un cultivo permanecerá libre de enfermedades. En cambio, aportan contexto adicional que puede ayudarnos a comprender mejor las condiciones biológicas que rodean a la amenaza potencial.

Mismo patógeno, distinto resultado

Uno de los ejemplos compartidos durante el webinar provino de un viñedo en España afectado por la enfermedad del pie negro (black foot).

El patógeno asociado con la enfermedad se detectó en niveles comparables en distintas áreas del viñedo. Sin embargo, las plantas no mostraban el mismo resultado. Los síntomas se concentraban en las secciones del norte, mientras que las secciones del sur parecían saludables.

Al analizar la comunidad microbiana en su conjunto, surgió una diferencia interesante. Las áreas del sur presentaban niveles considerablemente más altos de Trichoderma, un grupo de hongos asociado con la supresión biológica de enfermedades. También se analizó material vegetal y se observó que el patógeno era más abundante dentro de las plantas del área norte que presentaban síntomas.

Por lo tanto, la presencia del patógeno era una parte importante de la historia, pero no explicaba todo lo que estaba ocurriendo en el viñedo. Analizar la comunidad microbiana que lo rodeaba aportó otra pieza de información que ayudó a interpretar lo que se observaba en la parte aérea de las plantas.

Esta es una de las razones por las que el análisis del microbioma del suelo puede ir más allá de simplemente responder “¿Qué patógenos están presentes?”. Comprender el entorno biológico que rodea a esos patógenos también puede ser importante.

Una mirada más amplia al contexto biológico

El contexto biológico de la protección de cultivos va más allá de los patógenos y la supresión natural de enfermedades. Las plantas responden simultáneamente a la disponibilidad de agua, el estado nutricional, el estrés ambiental, las condiciones del suelo y muchos otros factores. El microbioma del suelo participa en varios de estos procesos.

BeCrop analiza funciones microbianas relacionadas con el ciclado de nutrientes, la adaptación al estrés, la promoción del crecimiento vegetal, la supresión de enfermedades y otros procesos que ocurren debajo del suelo. Analizar estas funciones en conjunto puede aportar contexto adicional cuando intentamos comprender por qué un cultivo o un área específica de un campo puede estar respondiendo de manera diferente.

Por ejemplo, durante el webinar también se analizó un campo de maíz en el que uno de los principales riesgos de enfermedad identificados estaba asociado con condiciones cálidas y secas y con el estrés de las plantas hacia el final de la temporada. Al mirar más allá del patógeno en sí, el análisis biológico proporcionó información relacionada con la adaptación al estrés por sequía, la regulación del etileno y la supresión de enfermedades fúngicas.

Ninguna medición biológica individual puede decirnos con certeza si una enfermedad se desarrollará. Sin embargo, cuando esta información se considera junto con las observaciones de campo, las condiciones ambientales, el historial de manejo y el conocimiento agronómico, puede contribuir a una comprensión mucho más completa de lo que está ocurriendo en el campo.

La biología del suelo aporta otra capa de información a la protección de cultivos

El análisis biológico del suelo no reemplaza el conocimiento agronómico, el monitoreo a campo, los análisis físicos y químicos del suelo ni las prácticas establecidas de protección de cultivos. Aporta una capa adicional de información.

Saber dónde existe presión de patógenos puede ayudar a identificar posibles áreas de preocupación. Comprender la capacidad biológica de supresión natural de enfermedades puede aportar más contexto sobre esa presión. Analizar las funciones microbianas relacionadas con el estrés y la nutrición de las plantas puede ayudar a construir una visión más completa de las condiciones que rodean al cultivo.

En definitiva, esto permite a productores y agrónomos ir más allá de una única pregunta como “¿Está presente el patógeno?” y analizar el panorama completo. ¿Cuál es el nivel de riesgo? ¿Qué más está ocurriendo a nivel biológico? ¿Dónde podría ser necesario prestar mayor atención? ¿Y qué opciones de manejo tienen más sentido cuando se considera toda esta información en conjunto?

Ya sea utilizando BeCrop Test para investigar un campo en particular o comparar muestras específicas, o BeCrop Farm para comprender la variabilidad biológica en un área más amplia, el objetivo es el mismo: convertir los datos biológicos del suelo en información que pueda respaldar decisiones agronómicas mejor informadas.

Porque comprender lo que ocurre debajo del suelo puede aportar un contexto valioso para las decisiones que tomamos sobre él.

¿Listo para incorporar inteligencia del suelo a tu estrategia de protección de cultivos?